
Se acerca la Navidad con todos los regalitos, compras, más regalos, más compras, comidas y más comidas, almuerzos de empresa que nunca terminan, encuentros familiares imposibles de sobrellevar y un largo etcétera de momentos inacabables.
Caminar estos días por cualquiera de las calles o centros comerciales de cualquier ciudad es toda una odisea, o casi una peregrinación al estilo de la "Virgen" María y "San" José (o marido putativo, según se desee llamar).
Parece que es imposible escapar del revuelo consumista de estos días, la navidad ha llegado a nuestras vidas, o mejor dicho a nuestras carteras, con una fuerza atroz. Estamos obligados a comprar regalos de lo más variados y variopintos, vamos la típica colonia que acabas detestando o el típico artilugio que no sabes nunca donde colocar para que se pueda ver menos...
Menos mal que nuestra sabia Iglesia católica con esa panda de iluminados que viven en ella se han dado cuenta que la más sabia de las soluciones es precisamente no caer en el consumismo malvado. Se trata de que las personitas dejen de ser pobres seres alienados y que por una vez dejen de comprar por comprar. Ahora la solución pasa por no colgar un papa noel de los balcones sino la imagen del niño Jesús, que por supuesto la todo bondadosa iglesia católica pone a la venta por la nada despreciable cantidad de 15 eurillos.
Olé y olé, que viva el consumismo y que viva las soluciones de los sabios eclesiásticos que tan generosamente pretenden arreglar el mundo...

1 comentarios:
Todo este "tiovivo" navideño, es un mero montaje económico, que se aprovecha de los buenos sentimientos de la buena gente y de su necesidad de afecto, de calor y de fiesta, porqúé no. Yo creo la mejor manera de que todo esto pase sin sufrir "daños colaterales" es "pasar" mentalmente del asunto, respetar al que le guste y procurar no salir muy gordo/a, muy pobre, o muy zurrado.
Saludos muy cordiales
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